A río revuelto, ganancia de pescadores

Este mes de mayo ha estado presidido por dos refranes de aquellos que tanto le gustaban a mi abuela. El primero, sin duda, el que da título a este artículo. El segundo, el que reza: “Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”.
Cuesta abajo y sin frenos

Acabo de leer, en su totalidad, el informe de Fedenca sobre los efectos de los plaguicidas en la población de perdiz roja Española. Es demoledor. Me jode recomendar la lectura de algo así, porque se te queda el cuerpo como cuando lees en la prensa la esquela de un conocido.
A vueltas con los venenos, pero sin ofrecer soluciones

Volvemos con la burra al barro. Era éste un dicho de mi abuela, mujer sabia, que utilizaba cuando una cosa se repetía de manera desafortunada a pesar de conocer sus autores la falta de oportunidad del hecho en cuestión.
Así, vuelvo a leer cómo han sido condenados unos cazadores por el uso indiscriminado de cebos envenenados. Y les condenan a la inhabilitación para la caza, durante no sé cuántos años. Medida con la que, probablemente, consigan que los que antes eran cazadores legales, a partir de ahora sean cazadores furtivos. O sea, que con la aplicación de la sentencia creamos un mal mayor que el que se pretende evitar.
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‘La Casa del Collao’

Este año, como buen heredero de un bisiesto, la temporada de caza pega sus coletazos, dejando un sabor de boca más amargo que dulce. El año agrícola, respondiendo a esa especie de maldición que tienen los años en los que febrero disfruta una prórroga de veinticuatro horas antes de morir en beneficio de marzo, resultó bastante malo y, aunque el agua llegó en abundancia, no lo hizo a tiempo. Fue como si las nubes vinieran en Iberia y les hubieran perdido las maletas. Con un retraso que hizo temer una sequia, regaron los campos en abundancia cuando ya la semilla no era fértil, cuando el fruto había cumplido esos días mágicos en los que engorda como un milagro renovado cada año.
Deciamos ayer...

Titulo, parafraseando a Fray Luis de León, porque la semana pasada, con motivo de mi artículo: “Acosados por el hambre los furtivos vuelven al monte”. Uno de mis lectores me invitaba a no expresar opiniones políticas en mis artículos. (Por regla general no lo hago, pero porque no viene al caso). En esta ocasión, el fondo del artículo venía motivado por la situación a la que se han visto abocados algunos cazadores como consecuencia de una crisis, que sin duda, el gobierno anterior no supo gestionar.







CARLOS E. LÓPEZ


