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Guarrerías...

Había un dicho popular –en aquellos tiempos, ya lejanos, en los que los chavales jugaban al fútbol con dos piedras, en el prao o en la era– que decía: «De portería a portería, es una guarrería». Se podría discutir, largo y tendido, sobre la semántica de tan... singular palabro, pero, si tiramos por la calle de en medio, en las acepciones del Diccionario de la Lengua Española, el de la RAE –que es el que mejor recoge dichas acepciones de nuestra hermosa lengua–, la primera y más directa que aparece es «porquería». Más claro, agua. Aunque también especifica, entre otras varias, que guarrería es «suciedad, inmundicia o basura» y una «acción sucia e indecente». Nada mejor y más explícito como nuestra querida lengua.

 Si traemos aquí las dichosas guarrerías, con una portada como la que presentamos, no es por otra cosa que por asociarlo a nuestros queridos guarros, acepción que nos inventamos: ¿cosas de guarros...?, pues guarrerías, y permítannos el atrevimiento. Y, ¿por qué guarros y guarrerías? ¿Hacen guarrerías los guarros o... son los guarros los que hacen guarrerías? Indiscutiblemente, guarrerías, guarradas y demás sinónimos son acciones propias de ‘tratantes y gente feria’ (y que nos perdonen, ¡por Dios!, los sufridos feriantes), y a esos nos referimos cuando hablamos de hacer guarrerías con los guarros.

 

Es vox populi en corrillos y mentideros, que se está generalizando la práctica de acarrear guarros –jabalíes, vamos, para dejarnos de metáforas–, sea de donde sea, con el único fin de lucrarse a costa de una moda (a la que se le puede llamar cualquier cosa menos caza), heredada, posiblemente, de los tiempos del adobe y la rasilla, que consiste en abatir a destajo todo bicho viviente, guarro sobre todo, al alcance del punto de mira y montar unos cerros sanguinolentos que dan auténtica grima. ¿Caza o tiro al blanco? Por mucho que se empeñen sus practicantes, cualquier parecido con la caza, con la montería, no es ni pura coincidencia ¡ni leches...! Podríamos dedicarle un párrafo entero de varias líneas a ponerle epítetos a semejante... práctica, vamos a dejarlo en eso, no merece la pena. Como ya hemos dicho algunas veces en esta misma página, allá cada uno con sus gustos y conciencia, si le queda, que parecerlo no lo parece...

 

Pero, independientemente de esos ‘tiradores al negro’ –al negro ‘macareno’ nos referimos, por supuesto–, que están en su derecho de hacerlo mientras lo permitan la legislación y los planes técnicos (firmados y avalados por las consejerías de Medio Ambiente, no lo olvidemos), lo que sí nos empieza a preocupar, y mucho, es ‘la alcurnia’, el linaje, la ascendencia y procedencia de esos guarros que, tan ‘inocentemente’, perdón queríamos decir indecentemente, sirven de blanco para el tiro al blanco.

 

No conocemos a ninguno, lo aseguramos. No tenemos datos, lo reconocemos, y por eso no denunciamos, simplemente comentamos; pero ya son varios los propietarios de fincas, muy importantes algunas –que invierten su tiempo, su trabajo, su muchísimo dinero en una gestión cinegética ejemplar de sus fincas–, que nos repiten una y otra vez lo que está sucediendo y su preocupación, su enorme preocupación, por si sucede lo que todos nos estamos temiendo que pueda suceder más temprano que tarde. ¿Qué va a pasar si en un momento determinado los ‘guarros viajeros’ se traen consigo a sus ‘primos invisibles’, la triquina o la peste porcina, entre otros? ¿Sabían ustedes que en una montería celebrada en la aún cercana temporada, un setenta por ciento de los cochinos eran portadores de quistes de Trichinella? ¿Qué pasaría en las fincas, las miles de fincas, que realizan una buena, normal o mala gestión, pero sin truculencias, en el caso de que se declarase una epidemia de cualquier tipo? ¿Qué pasaría con el resto de la caza mayor, menor y con el sector en general? ¿Alguien se le ha ocurrido pensar en todo eso...? ¿Qué hace la Administración al respecto? Da la sensación de que la diosa Justicia le ha traspasado la venda de sus ojos...

 

Se nos llena la boca de ética, de buena praxis... corren por nuestras manos manifiestos que defienden tradiciones, ancestrales prácticas, usos y hermosísimas costumbres heredadas de nuestros abuelos, de nuestra propia historia... Defendemos lo nuestro, nuestra forma de ver y vivir un modo de vida que nos hierve en la sangre y nos alimenta el alma... Pero, en ocasiones, en muchas ocasiones, no somos capaces de salir de los cenagales en los que nos metemos nosotros mismos. Eso sí, el guarro que pilla su guarrería es pa él, y al que hace su agosto entre octubre y febrero, le importa muy poco cualquier cosa que no sea llenarse su faltriquera. 

 

¿Y la caza...? La caza, la mayor parte de las veces... acaba al otro lado de una cámara de fotos, o de un teléfono móvil, que es más triste aún...

14,8 millones de dólares

Para la defensa de la caza y la conservación de la vida silvestre, los millones de dólares del titular, 14,8. Más de 1,2 millones de dólares para la iniciativa de conservación del león. 235.600 dólares para el Comité de Acción Política y 100.000 dólares para el Fondo de Defensa del Cazador. Marean las cifras. Y más aún cuando se conoce su origen y el tiempo en el que han sido conseguidas, concretamente en poco más de un fin de semana y durante una convención, la XLI Convención Anual del Safari Club Internacional, celebrada en Reno, Nevada, a finales del pasado mes de enero.

Pero impresiona, más aún, el origen de esta ingente cantidad. Todo, absolutamente todo, procede de las donaciones que, de una forma u otra, han hecho los cazadores, los socios del SCI, en apenas ¡cuatro días!, para la conservación de la vida silvestre, la biodiversidad, la naturaleza... y la defensa de la caza. ¿Qué y quién tiene ‘bemoles’ para hablar de ‘ecología’ ante estos datos? Hace un par de meses abríamos esta misma columna comentando que en la web de la Casa Blanca, We are the people, un grupo de... tontosdelhaba (y que nos disculpen porque no sabemos decir tontodelhaba en inglés) pretendían declarar al SCI como ¡grupo terrorista!, «Por estar diezmando a los predadores hasta el borde de su extinción». Ahí tienen la respuesta de los cazadores, de los socios del SCI: 1,2 millones de dólares para la iniciativa de conservación del león.

Daríamos... cualquier cosa, por no decir un palabro, por conocer las aportaciones, reales, de los tontosdelhaba de turno, los de allí, los de allá, los de acullá y los de aquí, en cualquier proyecto, programa o lo que sea de conservación, no ya del león o de otros predadores, sino de cualquier especie del tipo que sea, en peligro o no de extinción, porque, no lo olvidemos, los fondos, muchos –tal vez demasiados para los tiempos que corren– para la preservación de cualquier especie, no salen de los bolsillos de los susodichos –más bien, entran– salen de los fondos de ‘papa estado’ (vía Europa o vía lo que se tercie), o sea, de los bolsillos de todos nosotros, de los de ustedes y los nuestros. De ahí que demos la importancia que tienen a las cifras, porque estas ingentes cantidades, dedicadas en su inmensa mayoría a la conservación, y nos repetimos, ¡han salido de los bolsillos de los cazadores! Eso sí, nos ronda por la cabeza una tremenda pregunta... como siempre sin respuesta. Si esos fondos se han recaudado entre los socios del SCI, que son unos 54.000, ¿qué no podríamos hacer aquí –con apenas unas migajas de cada uno–, que somos casi un millón, si estuviésemos organizados y fuésemos solidarios...? Mejor no lo pensamos.

Por aquí, por estos andurriales de Dios, más de lo mismo. Los tontosdelhaba locales –esta vez sí, en castellano– con sus ‘agudezas’ de siempre. Los ‘ecologetas en movimiento’, de una zona manchega, para más inri, pretendiendo ‘legalizar’ su caza de guarros con burro y con garrote (tenemos el documento y lo publicamos aquí en Caza Wonke hace unos días). No añadimos ni un sólo adjetivo más porque en sí la acción se define por sí misma. Los de un poco más para allá, en la misma zona, despotricando para que su gobierno regional no se gaste un duro en caza... ¡Cómo si se lo gastasen! ¡Manda... narices! El caso es que, entre unos y otros, y chinita va, chinita viene, van tapando el camino para intentar ponernos esto cada vez más difícil. ¡Cómo si no estuviera difícil, por no decir imposible, ya por sí mismo y por nosotros mismos!

Pero los que nos han arreado, no con una chinita, sino un cantazo con una piedra del 12 en todo el colodrillo, no han sido los de siempre, que no nos hubiese extrañado... En esta ocasión ha sido desde algunos de los alcázares de los reinos de taifas, perdón, queríamos decir desde algunas consejerías de Medio Ambiente, concretamente, y de momento, que sepamos, desde la de Castilla y León y desde la de Castilla-La Mancha. Y el pedrusco no es otro que el haber subido las licencias de caza un tropecientos, o le que les salga de ahí, por ciento. Esto sí es acabar poco a poco con la caza; bueno, de poco a poco, nada: en unos cuantos cientos de lugares, de un plumazo.

Nos podemos imaginar, con poca imaginación porque es la realidad, qué va a pasar en esos rincones olvidados y deprimidos de nuestra geografía –en los que el personal lleva más de cuatro años en las ‘listas innombrables’, recibiendo, en algunos casos, los 400 dichosos euros de caridad, y en otros ‘aliento para superar la situación’–, cuando tengan que renovar sus licencias para practicar una de las pocas ilusiones que les queda en la vida... Sí, sabemos que no es un desahucio ni otro de los muchos dramas que acontecen día a día, pero de lo que sí estamos seguros es de que en una inmensa mayoría de los casos –y, por desgracia, conocemos a más de uno y más de dos– no se lo van a pensar dos veces antes de colgar la escopeta... ¡Esto sí es, repetimos, acabar con la caza!

Y, mientras dejemos que nos vayan dando, nos seguirán dando. Igual esperan que nos guste...

Editorial de Caza y Safaris del mes de marzo.

Reinos de taifas

Así se escribe la Historia. Aunque, en la inmensa mayoría de los casos, a nadie se le ocurra echarle un vistazo, sobre todo para no caer una y otra vez, cual acémila en piedra, en los mismos errores. Taifa, en traducción del árabe, significa banda o facción. En una parte de nuestro suelo patrio, en un determinado momento de nuestra historia, porque la historia de la España musulmana nuestra es, le pese a quien le pese, hubo ¡hasta 39! El Califato de Córdoba, la dinastía Omeya, una brillante página de nuestra cultura, se cierra acosada por las ansias de poder de las bandas ante la impotencia de los legítimos califas. Y, claro, llegó el listo de turno, léase Alfonso VI, el Bravo, entre otros, y aprovechando del famoso divide y vencerás, les dio lo que no estaba escrito.

Viene a cuento, esta burlesca referencia histórica, a propósito de la situación, de miles de situaciones, que han sucedido, y están sucediendo, en nuestra más reciente historia, ahora mismo, en las que las ansias por tocar púrpura de unos cuantos, o de unos muchos, no repara en cuentas a la hora de plantear situaciones un tanto rocambolescas, pero que no dudan en poner en peligro la estabilidad común en aras de sus propios intereses, crematísticos, sobre todo. Que en pleno siglo XXI –cuando todo está tan globalizado que el famoso aleteo de las alas de la mariposa en Tokio hace temblar la estabilidad de Wall Street– aquí nos estemos planteando, siglo tras siglo y erre que erre, la estructura del estado, pues no deja de ser un asunto de boinas y cejijuntos que, si no fuera por la situación dramática de millones de personas, sería como para tomárselo a chufla.

Pero dichas ansias no se limitan a los ámbitos del poder político. Siguiendo el ejemplo de esta caterva de... padres de sus patrias, los distintos estamentos, asociaciones, federaciones y demás integrantes de esta maraña, se pillan el rábano por las hojas y deciden que, si no me gusta lo legalmente establecido, pues ahora voy y me independizo. Y van y se independizan. Y se buscan argumentos tan estrambóticos que, a veces, hasta incluso parece que les asiste la razón. Sobre todo cuando reciben el aliento de unos cuantos que se sienten sumamente involucrados (por propio interés, que nadie se engañe) y ofendidos... cuando se miran el ombligo.

Si pasamos de lo general a lo particular, en esto lo nuestro que nos ocupa, comprobamos con una cierta estupefacción como algunas federaciones autonómicas han hecho de su capa un sayo y, como no les gusta, como no les conviene, aceptar los resultados del último proceso electoral a la presidencia de la Real Federación Española de Caza, deciden, por su cuenta y riesgo, independizarse, o al menos intentarlo. Acusando, a diestro y siniestro, de fraude –involucrando y denunciando al mismísimo Consejo Superior de Deportes–, sobre la base de que no se les han otorgado los delegados que legalmente les correspondían a la hora de votar en las citadas elecciones, deciden, insistimos que tras unos resultados que no les convienen –quizá les convenía más un presidente más manejable–, no acatar los resultados electorales y separarse, o intentarlo, de la RFEC.

Tenemos en nuestro poder, y por eso hablamos, un certificado oficial de la RFEC, de fecha 24 de septiembre de 2012, día en el que se convocaron las elecciones –firmado por el entonces Secretario General, del que nadie pone en duda su independencia–, que certifica, por eso es un certificado, que, a fecha 14 de septiembre de 2012 habían tenido entrada, recibidas y tramitadas, ante la RFEC, 11.347 licencias de una autonomía, 1.846 de otra, 4.100 de una tercera y 8.629 de una cuarta. ¿Cuántos delegados les corresponden a la hora de votar...?

Pero no es nuestra intención inmiscuirnos en cuestiones de votos. Si hacemos referencia a estas cifras es porque se nos plantea otra pregunta que, esta sí, nos parece un poco más preocupante: ¿no será, todo esto, cuestión de ‘pasta gansa’? ¿No será que si no envío las licencias al ‘estado centralista’ me quedo con la pasta que nos corresponde a todos...? ¿No será –como está ocurriendo estos días– que si al ‘estado opresor centralista’ no le digo que se me han muerto, por desgracia, miles de personas con derecho a cobrar ayuda por dependientes, me quedo con la ‘pasta’ de esas ayudas...? Buenas e independentistas razones para declararse independiente.

Por cierto, que resulta cuanto menos curioso que algunos de todos estos ‘independientes’ –apoyados por los que quieren beneficiarse de ‘la independencia’– la liaran parda, no ha menos de un año, con el ‘fraude-estafa’ y otras lindezas sobre el dichoso plomo ecológico, y ahora, dicha ‘estafa’ del plomo se haya presentado nada menos que ante la Comisión Europea.

¿Qué hacemos...? ¿Denunciamos también a la Comisión Europea...?

Igual, como decían los inimitables Tip y Coll, la semana que viene ‘hablamos del gobierno’.

Editorial Caza y Safaris mes de febrero

La caza es solidaria

Nosotros lo sabemos y no nos cabe la menor duda, pero, ¿lo sabe el resto de la sociedad? Como en tantas y tantas y tantas ocasiones el personal de ese otro mundo, ajeno a nuestro mundo, no se entera de la misa ni media. Y luego nos quejamos de incomprensión...

 

Para acabar bien el año nos acostamos con la noticia de que en la página web, nada menos que de la Casa Blanca –con el nombre de We the People, Nosotros el pueblo–, un grupo ‘anónimo’ ha realizado una petición on line para que el Safari Club Internacional sea declarado ¡grupo terrorista! 

El motivo es lo de menos –bueno, el ‘genial’ motivo no es otro que por «Estar diezmando a los predadores hasta el borde de su extinción», ¿se puede ser más imbécil?–. La razón por la que hacemos referencia a esta tontería no es otra que la absoluta falta de desconocimiento del resto de ese mundo al que hacíamos referencia de cualquier cosa relacionada con este nuestro mundo cinegético. ¿Alguien sabe, incluso dentro de nuestro sector, que la Fundación del Safari Club Internacional, SCIF, lleva invertidos más de cuatrocientos cincuenta millones de dólares –unos cincuenta y nueve mil millones de las antiguas pesetas– en proyectos de conservación de la biodiversidad, en estudios científicos sobre fauna (en los que se incluyen los predadores, claro), pero, sobre todo, en acciones solidarias, llevando desarrollo allí donde es más necesario e, incluso, proporcionando más de un millón de raciones de alimento, con carne de caza, para aquellos que no tienen qué llevarse a a la boca...? ¿Alguien conoce algo de esto...? ¡Así nos va!

 

El pasado 15 de diciembre, aquí, en nuestro suelo patrio, concretamente en las finca Las Hornias Bajas, en Piedrabuena, por iniciativa personal y privada, claro, se celebró una montería benéfica para recaudar fondos en favor de una ONG y poder llevar una sonrisa a los niños que más lo necesitan durante estas fiestas navideñas que ahora estamos viviendo. La idea surgió de alguien que, independientemente de cualquier condicionante en su vida personal, lleva en su sangre la caza y la solidaridad. Se llama María Romero de Alba y es colaboradora –y buena– de Caza y Safaris y de nuestro portal CazaWonke. María, con una conciencia social que la honra, no ha dudado en poner su persona, su tiempo y el de su familia, y su propio dinero, a disposición de una causa cuyo único fin es ayudar a los demás. Y le ha costado muchas, muchísimas, horas de sueño, damos fe de ello. 

 

Pero hay más. Desde el primer momento en el que, de una forma u otra, se difundió esta iniciativa, el mundo de la caza se ha volcado en lograr que todo salga a pedir de boca. No ha sido el mundo de la caza en general, ha sido un mundo de la caza reducido, de amigos, colaboradores, conocidos, del boca a boca, de la llamada telefónica, del correo electrónico... Pero el mundo de la caza se ha volcado con la solidaridad. Daba mucha alegría, y nos llenaba de orgullo, ver cómo un grupo de cazadores, jóvenes la mayoría de ellos, se ‘pegaban’ por pujar en la subasta de la víspera para dejar más beneficios para una causa tan noble y solidaria... del mundo de la caza. La propiedad de la finca, las casas comerciales, personas anónimas privadas, incluso no cazadores (aportando donativos en la Traviesa Cero), todos, han puesto su corazón, y su granito de arena económico, para que alguien, el que más lo necesita, pueda tener una sonrisa en su boca estas Navidades... 

 

¡Gracias, María! ¡Gracias, cazadores! Gracias en nombre de aquellos que recibirán vuestra generosidad, pero, sobre todo, gracias por demostrar, una vez más, que la caza es algo más, que nuestra afición, nuestro modo de vida, es tan solidario, y tan normal, como el que más. Eso sí, no podemos obviar la pregunta que nos estamos haciendo desde el principio: ¿llegarán estas iniciativas, estos hermosos actos, a ese resto del mundo ajeno al nuestro...? Si no nos ponemos pronto, ya, manos a la obra... estamos perdidos.

 

Comienza un nuevo ciclo, un año nuevo que, según los agoreros, sigue pintando en bastos. Para nosotros, nuestra publicación, es el 31º aniversario... Algunos de los que nos leen no habían nacido cuando empezamos nuestra andadura.  A pesar de todos los agoreros y todos los pesares, desde aquí les deseamos que, con espíritu de superación, siempre, todos sus sueños se hagan realidad en 2013. ¡Feliz año!

 

 

No sabemos lo que tenemos...

 

Repetir hasta la saciedad que somos lo que somos y que tenemos lo que tenemos, no soluciona los problemas. Ni uno. Lloriquear como plañideras y quejarse de lo malos que son, siempre, los demás, menos aún. El movimiento se demuestra andando y, a veces, muchas veces, nuestro sector camina con una manea, cuando no vamos como los cangrejos... Y así nos luce el pelo.  

 

Por sistema, nos quejamos –en la barra del bar y en la partida de mus– de todo titirimundi, ponemos a caldo hasta al más pintao y, si perdemos la partida, llegamos a casa refunfuñando hasta el domingo que viene; cuando no ponemos a caer de un burro –con palabros, a veces, que pueden rozar la ilegalidad– a cualquiera que se atreva a mojarse y perder tiempo y dinero en intentar echar una mano y resolver nuestros problemas. Somos así.

 

Viene a cuento, ésta un tanto larga y agria introducción, porque en uno de los artículos que pueden encontrar unas páginas más adelante, hemos descubierto –ya lo sabíamos– que sí hay personas en nuestro sector, o directamente relacionadas con él, que sí saben lo que se traen entre manos, sí saben el potencial real de lo que esto signifi ca e, incluso, ponen en valor, numérico, las cifras que tanto bailan en boca de unos y de otros. Desde el Instituto de Recursos Cinegéticos, más conocido como IREC, y más concretamente desde la Federación Europea de Productores de Ciervos, FEDFA, Tomás Landete –vicedirector del IREC, profesor

de la Universidad de Castilla-La Mancha, representante de España en la citada FEDFA y miembro del Comité Científi co de la International Deer Biology Society– y su equipo, están realizando una labor única en defensa de nuestro ciervo y, sobre todo, del potencial económico que supone para un país como el nuestro en las circunstancias en las que se encuentra. Hablamos, y pueden comprobarlo en las citadas páginas, de –en la actualidad– entre 6.000 y 10.000 puestos de trabajo y un valor potencial de 450 millones de euros. 

 

Se dice pronto. Pero hay más. En uno de los artículos del autor podemos leer: «El benefi cio de imitar la gestión de la caza privada en España producía cifras impresionantes: considerando sólo la conversión del 1% de su territorio en cotos privados de caza, se crearían 17.000 cotos, 85.000 puestos de trabajo y unos benefi cios de 2.600 millones de euros». Las cifras son como para pensárselas. Y como para quitarse el sombrero ante las personas que sí están trabajando,

duro,  por esto de la caza y que ven cómo desaparecen, uno a uno, los euros dedicados a sus investigaciones en base a no se sabe qué absurdas teorías de ahorro y déficit. Negro, más aún, panorama nos espera si se volatilizan los recursos dedicados a la investigación, sobre todo de quienes, como demostrado queda, son capaces de generar recursos. 

 

Pero hay más aún. Como osados que somos, también nos hemos atrevido a decir en portada, y a demostrarlo en otro artículo, algo que se comenta en corrillos y que muy pocos se atreven a decir a las claras: ¡hay que cazar la avutarda! Quizá este artículo no tenga el carácter científico que tiene el anterior, pero nuestro querido Carlos Enrique López, que no duda en meterse en todos los charcos, eso sí con pleno conocimiento de causa, ha recopilado datos, exhaustivos, para concluir que es necesaria, de una vez por todas, la gestión cinegética de la Otis tarda.

 

Primero, porque sus poblaciones han crecido de forma exponencial en los últimos años –tenemos en nuestro país la mitad de la población mundial–. Segundo, porque su propia gestión, eliminando ejemplares adultos, repercutiría en beneficio de la conservación y extensión de la propia especie. Y, tercero, por la repercusión económica que puede tener en las zonas donde más se necesita, en el medio rural. Las cifras cantan por sí solas y, recurriendo al acerbo popular,

no es lo mismo llamar que salir a abrir. No son, estos, tiempos para ir tirando ‘duros’. 

 

Sí lo son, los ya inmediatos días, emotivos y de, a pesar de todo, alegrías y regocijos. Se acercan esas fechas en las que, por unas u otras connotaciones, nos sentimos más cercanos y unidos a nuestros semejantes. Eso sí, en estas circunstancias, deberían de ser, sobre todo y por encima de todo, solidarios. Echar una mano al vecino, al amigo, al hermano, al desconocido... siempre será un granito de arena para construir algo más hermoso. Falta hace.

 

Este equipo les desea, de todo corazón, una feliz y solidaria Navidad.

 

Editorial Caza y Safaris Diciembre 2012